Leica M Monochrom es la primera cámara telemétrica digital que ve y piensa exclusivamente en blanco y negro. Su sensor registra la luz de forma pura y directa, sin filtros de color. El resultado es una profundidad tonal, una claridad y una precisión estética extraordinarias. Un paso atrás radical: hacia la esencia de la imagen.

Con la cámara M Monochrom, Alan Schaller escenifica una fascinante interacción entre la luz, el espacio y la gente. Sus espectaculares contrastes crean escenarios arquitectónicos en los que aparecen figuras individuales, pequeñas pero situadas con precisión. De este modo, el monocromo se convierte en símbolo de la presencia existencial.

Con su Leica M Monochrom, Jacob Aue Sobol explora los márgenes de la vida: lugares fríos, solitarios y de repentina intimidad. Sus fotografías son crudas, marcadas por el grano y las sombras, pero impregnadas de una profunda humanidad. Muestran que la vulnerabilidad y la fuerza suelen tener la misma expresión.

El blanco y negro es suficiente color– Barbara Klemm
A mediados de la década de 2010, los ideales tradicionales de belleza se cuestionan cada vez más. Bruce Gilden presenta rostros más allá de las superficies sin defectos, Marc Erwin Babej escenifica la perfección quirúrgica como una mascarada y Rankin varía el tema entre la hiperescenificación, la distorsión y la exageración. Indirectamente, todos plantean la misma pregunta: ¿quién define realmente la belleza?

Bruce Gilden presenta rostros: primeros planos, intensos, llenos de vida y marcados por ella. Sus retratos revelan el carácter más allá de la apariencia y nos desafían a ver la belleza más allá de la perfección.

Marc Erwin Babej encarga a un cirujano plástico que "mejore" rostros estéticos con marcas que simulan intervenciones muy solicitadas. Mask of Perfection muestra a personas aparentemente perfectas llenas de correcciones, desenmascarando así lo absurdo de los ideales de belleza.

En Antithesis, Rankin lleva los hábitos visuales al límite: los rostros y los cuerpos parecen proceder de otro mundo, impecables, distorsionados, futuristas. Sus fotografías son inquietantes y fascinantes a la vez, un emocionante juego entre la perfección y la estética.
En tiempos turbulentos, entre la protesta y la perfección, Craig Semetko encuentra algo que en un principio parece completamente improbable en la bulliciosa India: la tranquilidad. Una respiración tranquila, ojos suavemente cerrados y la poesía de la espontaneidad: es la armonía silenciosa con el momento lo que hace que estas fotos sean tan relajantes. Se trata de un efecto que, al observarlo más de cerca, parece muy probable que se produzca cuando una mirada tan tranquila como la de Craig Semetko se encuentra con un país donde tienen su origen las enseñanzas de la meditación y el mindfulness.
